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Hospedería de turismo Castuera. Badajoz. Spain

 

Arquitectos: Luis Pancorbo, Inés Martín Robles.

Status: en construcción.

Cliente: Junta de Extremadura.

Premios: Primer premio en concurso de ideas.

 

Aparejadores: Manuel Trenado, José Luis López Morillo

Estructuras: Mecanismo

Instalaciones: Úrculo ingenieros

Constructora: Procondal

 

 

Arnold  Schönberg  padecía asma y la Universidad de California le concedió un permiso de seis meses en octubre de 1931 para ir a España. Alquiló una casa en la Baixada de Briz (hoy Baixada de Schönberg) en Barcelona, desde cuya ventana veía todos los días un burro que subía la empinada calle en zigzag y se preguntaba la razón de este comportamiento, hasta que intentó subirlas él en línea recta y con su enfermedad se fatigaba, dándose cuenta de que ese zigzag era más inteligente y menos cansado, porque evitaba la pendiente máxima.

 

Victoria Cavia Naya. Arnold Schönberg (1874-1951). Europa y España

 

El lugar elegido para la construcción de la nueva hospedería de Castuera está situado en el barrio del cerrillo,  coronando un promontorio desde el que se domina visualmente toda la población. Esta situación privilegiada, que recuerda a la tantas veces observada en los castillos y fortalezas de muchos pueblos de España, nos lleva a proponer una solución que evite el mimetismo con el entorno de muros blancos y cubiertas de teja, una propuesta que sea definidora tanto del espacio cercano como de la propia imagen de Castuera.

 

Se plantean así dos estrategias de actuación con la misma propuesta. Por una parte, la estrategia de considerar la arquitectura como una oportunidad para crear espacio público, para la cualificación del entorno inmediato, la travesía de molinos y calles adyacentes. Creamos un nuevo espacio, cediendo parte de la parcela, para conformar una nueva plaza pública de acceso y relación con la hospedería.

 

Desde ese nivel el nuevo edificio se resume en una serie de muros de piedra de baja altura, colocados deslizando paralelamente y mezclados con vegetación y algunas celosías de madera. Este nuevo espacio tiene una función simbólica, como una suerte de plaza de armas sirve para producir la necesaria gradación espacial antes de acceder deslizando entre los muros a la propia hospedería, y una función estrictamente práctica, la de producir todos los necesarios accesos (autobuses, turismos, peatones, de carga y descarga, servicio, clientes, cafetería y spa) desde un espacio único, definido y amplio que admita todas estas circulaciones.

 

La otra estrategia que define el proyecto es la necesaria representatividad y visibilidad de un edificio que pretende redefinir la imagen de la población. Aprovechando el gran desnivel del terreno, de más de 12 metros, y respetando las dos plantas de altura preceptivas por la normativa urbanística, los muros paralelos de piedra van deslizando entre si y descolgándose, como bancales mezclados con vegetación, que recuerdan las ruinas de una hipotética atalaya, una imaginaria fortaleza preexistente.

 

El edificio baja así por la ladera y se va recorriendo siguiendo su mismo esquema de formación, es decir, deslizando entre los muros de piedra, bajando con suavidad por medio de rampas de poca pendiente, en una arquitectura adaptada al clima, fresca, luminosa, abierta al paisaje (con vistas desde todas sus estancias) y a la vez agrupada en torno a patios de escala más íntima y carácter más recoleto.

 

Para que esta imagen lejana de muros de piedra prevalezca, la apertura de huecos de las distintas estancias se produce por medio de una celosía de “tablas” de piedra colocadas en vertical, con partes practicables, que no hace perder masividad al conjunto, evitando las ventanas. Esta celosía de piedra (como la utilizada en los hórreos) resuelve todos los planos de los volúmenes, haciéndose más o menos cerrada, desde la opacidad total a una apertura del 50%, según las necesidades. Su disposición en vertical ayuda a la protección solar de los vidrios debido a la orientación dominante de levante.

 

Por otra parte, la observación del terreno, con grandes afloraciones de roca granítica,  desaconseja la excavación. Por esto, los distintos volúmenes de la hospedería se van apoyando en el nivel de terreno natural, minimizando la excavación. Esta estrategia se ve favorecida por el retranqueo creado respecto de la calle de acceso.

 

El programa se resuelve cumpliendo con todas las exigencias de entradas independientes pedidas en las bases, dejando el salón de celebraciones con acceso desde la calle rehoya colmatando el vacío urbano entre dos viviendas existentes y uniéndose a la hospedería sólo por la zona de servicio y cocinas. La ampliación del número de habitaciones de la hospedería se produce en los dos últimos bancales, los más bajos (ver secciones transversales y esquema de ampliación), que podrían quedar conformados en la primera fase y en la segunda serían compartimentados, acondicionados y conectados al conjunto por uno de los patios existentes.

© 2014 pancorbo arquitectos

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